mudar de piel

Recuperando Los Lunes al sol

12 Mayo 12UTC 2008 · 2 comentarios

En estos días en que el tema de la crisis es una constante en los medios informativos he vuelto a recordar las sensaciones varias que me provocó ver “Los lunes al sol” de Fernando León. Porque lo normal es salir del cine con una sensación, eufórica, de tristeza, nostalgia, romanticismo, o lo que sea.

 

De “Los lunes al sol” se sale, en general, echo mierda, y digo en general, porque uno siempre tiende a escuchar los comentarios de los de al lado mientras se espera la consiguiente cola para salir, y en este caso coincidían en esta tristeza y desesperanza general, aunque, como no, sirven de reflejo de la situación social actual. Los hay que dicen “ como exagera, tampoco las cosas están tan mal”, o lo que es lo mismo: ¡si España va bien!.

 

Los hay que reflexionan sobre el bar que a estas horas tendrá algo para picar, o lo que es lo mismo: Ni me lo planteo, ni falta que hace. Los hay que miran hacia el suelo sin decir nada, o lo que es lo mismo: Vaya, cómo están las cosas (aunque también puede ser que esperen pacientemente mientras llegan al baño).

Pero lo que es indiscutible es que nos planta de cara algo de lo que se habla en los cafés del almuerzo o las cenas de amigos, lo mal que se van poniendo las cosas en cuestión de trabajo, claro, y eso significa en todo, que es lo que refleja ‘Los lunes al sol’.

 

El paro existe, por supuesto, y esa no es una cuestión nueva, muchos dirán: “joder, la del 82 si que fue una crisis”, y es verdad, lo fue, pero lo que se respira ahora es desesperanza general, hasta en los que tienen trabajo, y no sólo por el miedo a perderlo, es algo más hondo, si no sólo hay que mirar los programas de televisión que interesan (siempre la televisión…), o la frialdad con la que se da la bienvenida a las rebajas, o las pocas películas que se van a hacer este año, o los grupos y solistas que acaparan las listas de éxitos (también las del top manta). Es un monotema: desesperanza.

 

Sólo hay que meterse un día cualquiera en el metro y observar, aunque sea de reojo, los rostros anónimos de la gente, cansada de todo. Muchos lo achacarán al síndrome del 11 de septiembre, y tampoco les falta la razón, porque a partir de ese día hasta el reino del capitalismo, y sus consiguientes súbditos y embajadas viven malhumorados, aunque aún no saben muy bien por qué, y lo achacan al eje del mal (las cosas son sencillas en este reino y las cosas son buenas o malas, como uno puede ser de pepsi o coca-cola, esa es la cuestión). Pero la realidad es que, como todo, la historia es cíclica y estamos al final de un ciclo, o al principio de otro, según se mire la botella, medio vacía o medio llena.

 

No es el Apocalipsis, por supuesto que no, pero el inicio de la revolución industrial supuso un cambio radical en la sociedad y el cierre (como se ve en esta película) de astilleros y forjas, símbolo de la industrialización de muchas zonas geográficas de este y otros países, supone otro cambio social. Muchos se lanzaron a la realidad virtual que supone Internet, y después del boom inicial vino la caída brusca, muchos guardaron, en la bolsa, ahorros de toda una vida trabajando, que hoy se desploma como el ánimo de los inversores, muchos vieron en el turismo la mejor alternativa y todo el litoral español se llenó de hoteles y chiringuitos, pero este año ya no han llenado, porque, entre otras cosas, el clima también ha cambiado y la lluvia en temporada de playa ha aguado la fiesta a más de uno, como la falta de nieve en época de esquí. Porque parece que la naturaleza se ha revelado…

Y, por otro lado, cada día la inseguridad ciudadana crece, y el número de desempleados, y comercios que cierran, y empresas que recortan gastos y otras que achuchan al trabajador con el beneplácito de todos porque la otra opción es irse al paro y claro, la gente, harta de su traje gris, cambia la chaqueta cuando llega a casa y quiere ver al aspirante a vocalista de turno como semana a semana consigue su sueño porque eso alimenta sus esperanzas de que aún todo es posible. Y preguntas a los adolescentes de hoy qué quieren estudiar y te preguntan a ti si ya está legislada la carrera de famoso en diez días, que es lo que se lleva.

 ¿Y no hay salida?

Bueno, para muchos el yoga ha supuesto la solución a esa frustrante crispación diaria, para otros irse al monte, y como dice una amiga mía “a otros les da por peinar bombillas”, pero se haga lo que se haga nadie se escapa de torcer el gesto o mirar hacia el vacío cuando tu vecina, amigo, compañero o quien sea te dice eso de: “te has enterado de que en tal empresa la semana pasada echaron a cincuenta”, y siempre te dices que habrá exagerado, pero ya se te ha cortado el café y eso que lo habías pedido sólo.

 

Categorías: reflexiones
Etiquetado: , , , ,

2 respuestas hasta el momento ↓

  • Lobo // 13 Mayo 13UTC 2008 a 11:40 am | Responder

    Esta chica, promete. ha conseguido sacarme una sonrisa con el mal dia que llevo. Las reflexiones me gustan, muy acertadas. El video, todo un punto. Buena manera de devolverme la sonrisa

  • Javi Picos // 14 Mayo 14UTC 2008 a 10:54 pm | Responder

    Hola Mónica. Bienvenida a los cuadernos de Bitácora, a los diarios electrónicos. ¡Te queremos moza!
    Aprovecho tu blog para dejar la dirección del nuestro en Calle Real, de Radio Villalba: http://www.callerealfmwordpress.com
    Por cierto, Mónica tiene un espacio quincenal (miércoles a las 10:05) que es una verdadera joyita: Mímate
    Mónica, gracias por mimarnos a todos en tu blog
    Muchos besos
    Javi Picos

Deja un comentario