mudar de piel

Entradas de Septiembre 2008

Cosmética

30 Septiembre 30UTC 2008 · 6 comentarios

Aquí estoy preparando el próximo texto de cosmética para el espacio de radio en el que colaboro y me ha hecho pensar en que, a veces, las cosas aparentemente superficiales mejoran nuestra vida. En lo evidente y en lo que no lo es tanto. Y a veces los términos aparentemente superficiales maquillan cosas mucho más profundas.

Porque cosmética debe ser lo que han utilizado los grandes expertos finanacieros y económicos mundiales para tapar lo que estaba por venir, o para disfrazar su inoperancia, mediocridad, o, siendo peor pensada, mala baba, sabiendo cómo iba a afectar una crisis económica, fundamentalmente al que la sufre, y está visto, que es el que la paga. La cosmética también se utiliza a diario desde los gabinetes de comunicación y de empresa para variar la apariencia de una imagen negativa y los medios a menudo cuentan medias verdades para que la cosa pinte mejor, o peor, según se necesite en cada momento para apagar o avivar los ánimos. Así que está claro que la cosmética no está sólo en los baños, sino en todas partes. En todos los estamentos. En cada uno de nosotros, que en ocasiones también maquillamos la realidad que nos rodea, para que sea más llevadera, ponemos un poco de corrector a nuestros errores y a los de nuestro entorno, aplicamos una buena base para que el conjunto sea más armónico, nos echamos perfume para que todo “huela” mejor, y al mal tiempo buena cara.

Precisamente esta verdad de plantar cara a los malos tiempos me recuerda a una amiga de mi madre, arrastrando secuelas y dolores de una enfermedad, que siempre dice que cuando más le duele, y menos ganas tiene de salir a la calle, se maquilla, se pone bien guapa, y así, viéndose mejor, también le cambia el humor y, hasta parece que el dolor remite un poco. En una de estas asociaciones para enfermas de cancer de pecho una de sus actividades más concurridas son los cursos de automaquillaje, para aprender a mejorar las “sombras” y resaltar las luces. Y es que no sabemos bien cómo funciona nuestro cuerpo y nuestra mente, pero alguien que trata con optimismo y humor una enfermedad tiene muchas más posibilidades de superarla, y poner en marcha ese extraño mecanismo que los medicos llaman de autocuración o sanación, y otros llaman milagro.

Por otro lado, precisamente en la radio, me enteré de que uno de los datos que los economistas tienen en cuenta para saber la salud de la economía es la venta de pintalabios. Sí, las barras de labios, que este año han cumplido 80 años como tales.

Así que ahora mismo voy a por mis pinturitas, y al mal tiempo buena cara. Porque momentos de debilidad tenemos todos y hoy, con tanta noticia mala y tanto miedo al miedo de lo que puede venir, (parece que el coco) mi moral se había aflojado un poco y el buen humor se había tomado el día libre. Pero nada de miedos, nada de incertidumbres, ni de pesimismo. Mejor disfrutar de las cosas buenas, plantarle una sonrisa al presente, porque de eso dependerá como venga el futuro, y rodearse de buenas vibraciones, deseos y actos.

Ah! En la foto os dejo a un mago de los pinceles, que en ese maravilloso libro demostró que el rostro es un lienzo en blanco que puede trasnformarse con un buen maquillaje y una buena iluminación, como la vida, ¿verdad? Depende de como la “pintemos” nos mira mejor o peor. Cada día es un lienzo en blanco por dibujar, cojamos colores alegres, y demos las pinceladas apropiadas de grises, blancos y negros, para que las luces resalten más. Asombrosas fotos de personajes famosos caracterizados como otros famosos. Otro día comparto alguna más de estas visuales transformaciones, pero como muestra un botón: Julia Roberts, como Julie Christie (Doctor Zhivago)

 

Y para poner banda sonora, música alegre como “Last dance”, de Donna Summer, un clásico de los 70-80’s

 

¡Feliz jornada!

.

Categorías: fotos · reflexiones · video
Etiquetado: , , , , , , , , , , ,

Gracias

24 Septiembre 24UTC 2008 · 1 comentario

Muchas gracias a todos aquellos que en algún momento os habéis parado y leído, o visto alguno de las fotos y vídeos que he ido colgando desde el pasado mes de mayo. Y ya son más de 1.000. Las cifras no son más que eso, cifras. Pero al iniciar esta aventura bloggera nunca pensé en que me dejaran tantos mensajes amables, y en que mis escritos, reflexiones y apuntes en forma gráfica fueran vistos por tanta gente.

MIL GRACIAS A TODOS!!!

Hoy os dejo una recomendación, ver “Brothers&Sisters” (cinco hermanos) que empieza la tercera temporada el domingo en USA, en ABC. Dos días después de la emision puedes verla en ABC, y para no perderte en los diálogos, subitulada en descarga. Si aún no has visto un solo capítulo no dejes de buscar la primera y segunda temporada que han emitido en España en Cuatro y Fox.

Os dejo una promo :

 

Y el enlace directo del vídeo, que realizó Cuatro para su estreno, de cómo se rueda:

ENLACE: index.html?xref=20070705ctoultnot_1.Ves

.

Categorías: reflexiones · video
Etiquetado: , , , , , ,

Postales de ayer

22 Septiembre 22UTC 2008 · Dejar un comentario

 

 

 

PASEO POR POSTALES ANTIGUAS DE VITORIA-GASTEIZ

A menudo viendo postales antiguas nos preguntamos cómo vivian entonces, cómo paseaban por esos lugares, qué imagen tenían de sus calles, de su ciudad. Hoy, precisamente, he recibido este archivo que ahora comparto y que me ha hecho añorar la hermosa ciudad en la que nací, y que, viendo sus imágenes de antaño, siempre ha tenido su encanto. Así, he vuelto a pasar mentalmente por el casco viejo, acudido a la biblioteca de La Florida, paseado por la ciudad jardín y sus palacetes, subido con la bici hasta San Prudencio, entrar en los bares de la cuesta y he vuelto a mi casa, la de mis padres.

Por mucho que lo intenten los que hoy vuelven a poner dolor en sus calles nunca conseguirán eliminar todas las cosas buenas que tiene Vitoria-Gasteiz, ni sus vecinos. En un día triste, una gota de amor a la cotidianeidad de esta bonita ciudad.

Categorías: Vitoria · fotos · reflexiones
Etiquetado: , , , , , , , , , ,

gourmets

19 Septiembre 19UTC 2008 · 2 comentarios

¿A quién no le gusta degustar un plato exquisito, imaginativo, pero que deje ver la materia prima, que te transporte a otras sensaciones, otros recuerdos?

A menudo buscamos estas sensaciones deliciosas en las cosas cotidianas, porque unos huevos fritos bien elaborados, por no hablar de una tortilla de patatas jugosa, son manjares que pueden hacernos vivir una experiencia estupenda. Ni todo el día “nouveau cousine” ni todo el día huevos fritos. Hay que disfrutar de lo uno y de lo otro. Eso sí, bien cocinado y con una gran dosis de cariño en la elaboración.

Alguien me dice a menudo “malo no está porque todo lo que lleva está bueno”, pero en la combinación está el secreto para que sea memorable o un experimento nada recomendable. Todavía recuerdo el día, en plena adolescencia, en que se me ocurrió hacer trufas. En los ingredientes no me equivoqué. Seguí la receta al pie de la letra en eso, pero las cantidades las eché a ojo de, en este caso, mal cubero y el emplasto de, fundamentalmente azucar, supuso que ningún miembro de mi familia quisiera probarlo. Yo, para mitigar el orgullo, me comí una delante de todos, con el consiguiente dolor de estomago, y la huída durante días de todo lo que llevara azucar.

Ahora sigo las recetas a raja tabla, pero, con la experiencia de años de observar a cocineros, buenos, de los que manejan ingredientes cotidianos y saben elaborar auténticas delicias, me permito alguna licencia, que a veces es un auténtico acierto y otras me devuelve en la siguiente ocasión a la receta clásica. Afortunadamente ya no he tenido que tirar todo el guiso por incomestible. Y, si no fuera por todo lo que se mancha, que es lo que peor llevo de cocinar, me dejaría llevar más a menudo por la imaginación o por el manual, según los casos, para elaborar platos suculentos. Por eso he decidido que mi objetivo es tener una cocina grande, en concreto la de los Walker, de la estupenda serie “Brothers & Sisters” (cinco hermanos), que es como de sueño, y un lavavajillas familiar.

Al comenzar mi relación él me dijo, hablando de vinos, que “para saber cómo huele un cabernet tienes que poner un pimiento verde al sol, después abrirlo, acercarlo a la nariz y respirar profundamente” Esa sensación, que me viene algunas veces a la cabeza, me incita a conocer más vinos, de más lugares y con distintas uvas. Y como poco a coger una copa redonda con largo tallo y abrir una botella, para leer, escribir, hablar con amigos o dejar volar la imaginación. El vino, como la comida, cuanto más lo conoces más lo quieres descubrir. Por ejemplo, viendo “Brothers & Sister” es inevitable querer tener en casa varias botellas de buen vino por si no puedes resistir la tentación de observarles alrededor de esa cocina, que ya envidio, degustando una copa del vino familiar. Pero, son muchas las películas que te transportan a esas sensaciones: “Entre copas”, “Deliciosa Martha” o, incluso “El Padrino”, que hace que te apetezca cocinar unos espaguetti a la bolognesa o una ensalada de tomate.

Los olores, como la comida, nos ayudan a viajar por instantaneas guardadas en nuestra memoria, y no hay nada como reunirte alrededor de una mesa con risas, charlas superfluas o profundas.

Os dejo unos minutos de “Deliciosa Martha”, película que he visto, y veré, varias veces porque transmite ese amor a la cocina y como se cocinan los sentimientos. La vida no deja de ser una sucesión de comidas, algunas estupendas, otras regulares y otras malas. Buena digestión.

Categorías: reflexiones · video
Etiquetado: , , , , , , , , , , ,

Hoy

18 Septiembre 18UTC 2008 · Dejar un comentario

La mayor dificultad que se nos presenta cada día es la de concentrarnos en esa jornada, en ese momento. Habitualmente pensamos en el pasado o en el futuro, sin prestar atención al presente. Pues el pasado no se puede modificar, fue el que fue, y el futuro depende del hoy casi en su mayor parte. ¿Por qué entonces no nos concentramos en disfrutar de cada instante?

Pues fácil no debe ser cuando Buda pasó la mayor parte de su vida meditando en ello, pero su experiencia ha servido durante generaciones para tratar de concentrarse en el ahora. No son pocos los libros (muchos bestseller, por lo que es algo que preocupa universalmente y a muchas personas) cuyo contenido trata de convencernos de “el poder del ahora” (así se titula precisamente uno de estos libros). Y eso llevado a otra potencia es el grueso del contenido del famoso y superventas “El Secreto”.

Conferencias, libros, documentales… Son muchos los formatos que tenemos para averiguar cómo lograrlo, pero parece que el ser humano es cabezota, y que se cumple la máxima de que damos siempre con la misma piedra, cada día.

Porque cada día está ahí para disfrutarlo, para saborear cada minuto de él, para rodearnos de las personas que queremos en ese día, para hacer esas cosas pendientes, para leer ese libro que sigue cogiendo polvo en la estantería, para escribir ese mail o hacer esa llamada, para concentrarnos en pensar en nosotros, para mimarnos, para decirle a esa persona que es especial, para abrazar a alguien, o consolarle, o simplemente escucharle, para dar las gracias, para pedir perdón… para hacer lo que realmente queremos hacer.

Un día, hace cerca de 10 años ya, escuché una canción de Ricardo Arjona que se titula “Hoy puede ser un buen día”. Llevaba demorando la decisión de cambiar de residencia y trabajo durante más de un mes, sin decidirme. Me levanté, fui al despacho del director del periódico en el que trabajaba y le comuniqué que en 15 días me iba. “¿A qué medio?” me dijo él soprendido. y le dije “A ninguno, me voy en abstracto”.

Desde entonces he pensado mucho en esa imagen: yo diciéndolo, el director balanceándose en su silla sorprendido, la oferta de mejorar si me quedaba, mi negativa. Dependiendo del momento por el que pasara al recordar esa escena me he culpado por dejarme  llevar por una emoción, me he alegrado de haberlo decidido, me he sorprendido de haber tenido ese valor que ahora no encontraba y otras muchas sensaciones. Pero lo que nunca cambia es saber que ese momento, ya entonces, sabía que estaba pletórica y que estaba dando un paso enorme hacia una esperanza. Luther King dijo, “no mires los escalones, sólo da un paso”. Cada día puedes dar ese paso, o más de uno. Hoy puede ser un buen día para hacerlo.

Categorías: fotos · reflexiones
Etiquetado: , , , , , , ,

Días de otoño

12 Septiembre 12UTC 2008 · Dejar un comentario

 
Javier Yzuel
Javier Yzuel
Aunque a ráfagas, parece que el otoño viene a instalarse en nuestra vida, es posible todavía que el verano nos pille por sorpresa a ratos, pero vamos dirigiéndonos a la estación más meláncólica del año. Y gracias.
Porque, quién no disfruta con el aroma de un café caliente o un te, mirando por la ventana llover…
Parapetarse en una agradable manta en el sofá al abrigo de la lectura. Compartir tertulia con un buen tinto, acurrucados por voces amigas. Los olores y sabores de los platos de cuchara, que nos devuelven a la infancia, a la familia, al hogar más primigenio. Un viaje en tren pasando por infinidad de parajes mojados, o con los árboles caducos, hermosos, perdiendo sus hojas y sembrando el campo de colores ocres.
Lo mismo que necesitamos del sol, como la planta, para crecer y madurar, el alma también necesita de lluvia, incluso violenta, para remover la tierra, y empaparla hasta lo más hondo. Agua que nos alimenta, que nos invita a encerrarnos, a abrigarnos, a mirar dentro de nuestra casa y hacer algunos “retoques” de tanto mirarla. Y los cambios, aunque cuestan, requieren de nuestro esfuerzo, al final los agradecemos, volvemos a sentir que nuestro hogar está como queremos. Ahora sí. Hasta la próxima estación de lluvias.
Feliz Otoño

Categorías: fotos · reflexiones
Etiquetado: , , , , , , , , , ,

Recordando Cavatappi

4 Septiembre 04UTC 2008 · 1 comentario

Hace unos años afrontamos el reto de crear un restaurante especial, donde la gente se sintiera como en casa, comiera bien, y se relajara. Y lo conseguimos, va a hacer estos días tres años desde que dejamos esos dos años de aventura, donde los buenos y los malos momentos se mezclaban, como la gente que iba a Cavatappi.

Hoy me he acordado de la banda sonora que allí sonaba, y no digo poníamos porque muchas noches terminábamos alrededor de una copa de vino con Garrett o Javi, o Dani a la guitarra, o los tres. Y charlas, muchas, y muy diversas. Un lugar especial no sólo para los que trabajábamos o colaborábamos de vez en cuando, como en mi caso, sino para los clientes, porque hay cosas que se notan. Un lugar especial que ya no existe, pero que puede mudar de piel en otras paredes, quien sabe. Brindo por Cavatappi y por toda la experiencia, las emociones sentidas, las muchas risas que allí quedaron, y las lágrimas también. Por los amigos ocasionales, y los que permanecen.

Y no se me ocurre nada mejor que un vídeo de Garrett y una canción compuesta durante esa época por el alma de Cavatappi, mi socio, pareja y amigo, Javi. Ahí van:

Garret Wall

Javier Yzuel

 

Categorías: fotos · madrid · reflexiones · video
Etiquetado: , , , , ,

Superando los síntomas

4 Septiembre 04UTC 2008 · 1 comentario

Llevaba tiempo sin pasar por mi blog, y creo que, siendo más concreta, sin visitarme. Bueno, a menudo puedo decir que estoy muy ocupada pensando en síntomas extraños (o nada extraños, pero para un autoanalizador todo lo que se sale de la rutina lo es…) que padezco, como buena hipocondríaca (y que cansino es serlo, uff), pero eso se queda en el chequeo rutinario, sin pedir análisis, claro.

 

Y, supongo que con esa costumbre tan poco productiva, como poco eficaz me he acostumbrado a tomar las cosas así, como un superficial chequeo. Del tipo, ¿Estás bien?, bueno hoy tengo un poco de dolor de cabeza. El síntoma. De qué ya es otro cantar porque para eso hay que profundizar y uno no tiene el cuerpo para escrutarse más de lo necesario.

Porque, siendo sinceros, muchos síntomas comparten dolencias, y en muchos casos tiene más que ver con nuestras circunstancias, nuestras emociones, nuestra manera de afrontar el día a día que con una enfermedad real. Eso sí, todo puede transformarse, y anclarse, quedarse ahí, sembrando mala energía. Pero eso, también, es otro contar.

 

El caso es que hoy escuchando la radio matutina, dedicando espacio al nuevo síndrome postvacacional, he estado pensando en todas las etiquetas, y medicamentos para ellas, por supuesto, que existen para cada cosa cotidiana que nos pasa. ¿Para vivir, simplemente vivir, hace falta estar medicado? He empezado a elucubrar una teoría de la conspiración de las farmacéuticas (no van a ser sólo algunos los que investiguen teorías conspirativas, tan de moda, por cierto). Y, como decía en la tertulia radiofónica un doctor, no es raro pensar que inventan un fármaco, al que, para darle salida, tienen que ponerle una enfermedad física o mental asociada, con lo que aseguran la venta. Pues bien, siendo esto bastante razonable, y yo me atrevería a decir que bastante realista, ¿Cómo puede ser que un porcentaje tan alto de la población, curiosamente occidental, (donde los medicamentos están al alcance de la mano) sufre de depresión, así como numerosos desequilibrios emocionales, por no hablar de otras tantas dolencias físicas, o de síndromes diversos, como el postvacacional?, ¿Nos pueden provocar esos mismos medicamentos dependencia a otras cosas, lo que acaba haciendo un bucle que sigue, y sigue?

 

Ya digo que esto es una mera elucubración sin respuesta, pero de las que tampoco la necesitan, porque la reflexión ha surgido más bien como excusa, como hilo del que partir, para pensar en que no podemos quedarnos en los síntomas, no en los físicos, y ni siquiera los emocionales, también los actos cotidianos, que no dejan de ser síntomas de algo, reflejan en muchos casos que detrás hay otra cosa más importante. Unos se esfuerzan por estar activos, otros por vivir pasivamente, otros por saltar de un lado a otro sin asiento fijo, otros por ir al gimnasio a todas horas. En fin, ejemplos tenemos todos, porque todos tapamos unos síntomas con otros nuevos.

 

Y es que esta sociedad, llena de estímulos, nos hace ver cosas como verdades absolutas cuando no son más que el espejo de otras, sólo que, con tanto deslumbrarnos ante los espejos, dejamos de saber buscar lo verdadero, lo que importa, que generalmente es más sencillo, está más cerca y es accesible.

 

Estando en esa reflexión, he pasado por el blog, sin intención de añadir nada, sinceramente, pero al deambular por él me he dado cuenta de que también eso, lo que estaba haciendo, era un síntoma. Porque, la verdad es que escribir, poco o mucho, ha sido algo verdadero para mí, no un síntoma que denotaba que necesitaba otra cosa, sólo necesitaba escribir. El síntoma de que algo no está como debiera siempre ha sido dejar de hacerlo. Y ahora que lo veo tan claro: ¿Seré capaz de dejar a un lado los síntomas, afrontarlos, pasarlos por encima y quedarme en lo importante, que es sencillo, cercano y accesible? Como este blog, caótico, como yo, inconstante como muchas partes de mi día a día, pero verdad, como escribir. Sólo escribir.

 

Namasté

Categorías: reflexiones
Etiquetado: , , ,