mudar de piel

Experiencias

Después de mucho navegar y naufragar, de errar y acertar, de probar y abandonar, de dejarse llevar y sujetar las bridas, poco a poco uno va viendo su camino, conociendo sus sentimientos, sus límites, sus virtudes, sus defectos, atinando en los compañeros de viaje, en las experiencias positivas y en las negativas, en los deseos y los proyectos.

 

Y después de mucho vivir, sobrevivir, o dormitar día tras día, va encontrando paz, y respuestas, y nuevas preguntas, para darse cuenta de que todo es más sencillo de lo que parecía al principio, que precisamente en la simplicidad de las cosas reside la auténtica belleza de la vida. Y esta filosofía resume tu actitud ante cada día. ¿Es la pureza del abstracto el final de un largo camino de técnica, de equivocarse, experimentar, buscar nuevos caminos, para darse cuenta de que comunicar una emoción se consigue de manera más sencilla?, ¿Es el jazz el resumen de la música?, ¿y una mirada contenida en un momento dado lo único que necesita la escena de una película para expresar un sinfín de sentimientos?

¿Es el amor el resumen de lo que hacemos?, ¿Con cada víscera podemos comprender una actitud, acción o no acción en otra persona?

¿un abrazo puede resumir muchas palabras?, ¿o un silencio responder a muchas preguntas?

 

En un momento vital del ser humano en el que vamos sofisticando más y más las relaciones interpersonales, las laborales, las herramientas diarias, y cualquier actividad que desarrollamos, ¿no seguimos siendo esclavos de los mismos sentimientos, sencillos, eternos, como el amor, odio, celos, envidia, bondad, los deseos de venganza o ambición? El hombre parece cambiar mucho en su evolución, pero lo único que evolucionan son sus herramientas. Desde el descubrimiento del fuego o la creación de los primeros aparejos para la caza han variado muchas cosas, para no cambiar nada de fondo. Seguimos teniendo los mismos problemas básicos, aunque una vez solucionado el sustento diario han aumentado las preocupaciones y nos encontramos con un hombre ansioso por poseer, deseoso por encontrar la fe en algo.  ¿Es el final? ¿no les parecería lo mismo en la última etapa del Imperio Romano?, ¿no se había degenerado en cierto sentido la sociedad, mientras otros se preocupaban por volver a “las virtudes clásicas romanas”, más sencillas?

 

Alguien dijo que en el fondo las revoluciones sirven para que nada cambie. De cada una se saca algo, o algunos, pocos, sacan algo. Las mafias rusas ahora saben mucho de los beneficios de esta “revolución proletaria”, y la corte de Napoleón pudo ocupar los lugares antes ocupados por otras gentes a la que la revolución “apeó”, aunque más adelante los Bonaparte fueron “apeados” igualmente.

Vietnam, y ahora Irak, han mostrado lo peor de un imperio todopoderoso que dará lugar a otro al que sucederá otro más adelante. Si no terminamos con el escenario de tanto cambio, o nos “apea  antes este maltratado y ya maltrecho hogar.

 

Por eso, cada mañana, pese a contar con toda la tecnología, lo que me hace sentir, vivir con mayúsculas y sonreír sigue siendo poder mirarte, sentirte cerca, poder tener tu abrazo, querer y ser querida como sólo tú puedes hacerlo y saber que mañana también podré sonreír porque sólo un sentimiento, el amor, mi amor por ti, es la pureza abstracta a la que me ha llevado la experiencia.

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